'¿Crees que hay alguien totalmente sincero? Todos pensamos que lo somos aunque no lo seamos. Los hombres nos olvidamos de lo que no nos conviene... Creemos en nuestras propias mentiras. Es lo más cómodo y fácil...'
El filme versa sobre una serie de testimonios no coincidentes de los diferentes testigos de un asesinato. Entre tanto, la verdad es puesta en duda cada vez que se reconstruyen las distintas versiones. Es un tratado sobre la verdad del ser humano, sobre esa supuesta objetividad y veracidad con la que decimos actuar y vivir, pero que no es más que una careta. Esa realidad deformada que depende de los ojos con los que se mire.
Como curiosidad, baste mencionar que en 1951 fue presentada al Festival de Venecia sin el conocimiento de Kurosawa, y acabó ganando el León de Oro. Cuando Akira fue informado aseveró: 'me gustaría haber sido premiado por una película de temática moderna' (¡Benditos genios!). Además, fue premiada en este mismo año con el Oscar honorífico a mejor película extranjera.
Solo deciros que esta es una de esas películas que cuando la terminas piensas automáticamente: ¡Quiero volver a verla!
Disfruten...
Juanfran Ortega

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