viernes, 30 de noviembre de 2012

[Literatura] "Demian", de Herman Hesse

   “-No creo que vea usted hombres en todos los bípedos que van por esas calles, simplemente porque andan erectos y llevan en sí nueve meses a sus crías. Sabe usted muy bien que muchos de ellos no son sino peces u ovejas, gusanos o sanguijuelas, hormigas o avispas. Todos ellos entrañan posibilidades de llegar a ser hombres, pero sólo cuando las vislumbran y aprenden a llevarlas en parte a su conciencia es cuando puede decirse que disponen de ellas.”




      Demian no es un libro cualquiera, no narra una historia cualquiera, de cualquier personaje, de cualquier trama, con cualquier final. Es la misma vida la que se abre ante nosotros como una flor, como un animal disecado que debemos analizar. Sobre todo, Herman Hesse consigue que nuestra conciencia sea un ir y venir continuo de ideas y pensamientos. Pero no ideas y pensamientos ajenos a nosotros, sobre cuestiones demasiado abstractas e inútiles. No. En sus páginas se encuentra el despertar de la infancia, de la juventud ilusa, la caída del mundo ficticio que nos rodea y el asentamiento de los principios vitales más importantes. De apellido Sinclair, el protagonista comienza siendo un niño de buena familia que de repente se haya inmerso en un peliagudo enredo, el cual será inicio del despertar de su conciencia y de su andadura vital. En definitiva, un libro que no debe faltar en nuestra estantería y que nos puede ayudar a reflexionar sobre temas fundamentales de la existencia, como el amor, la música, las relaciones sociales y la religión, pero sobre todo...en la lectura de estas páginas seremos capaces de encontrarnos en nuestra propia individualidad.

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