¡Hola caracolas! Hoy, para variar un poco, os traigo una breve sesión de producto nacional. ¿Tenéis un ratito para mí? Si es así, os cuento:
Érase una vez, un tímido estudiante madrileño (procedente de Chile), al que le gustaba escribir relatos y grabar mierdecillas con su cámara casera. Poco a poco fue familiarizándose con el mundo del cine, hasta que decidió grabar su primera producción seria: La Cabeza (1991). A ésta le siguieron otros tres cortos: La extraña obsesión del doctor Morbius (1992), Himenóptero (1992) y Luna (1994), y en 1996, debuta con su primer largometraje Tesis. Supongo que ya sabréis de quién hablo. Efectivamente, del gran Alejandro Amenábar, ganador de 11 premios Goya y un Óscar, entre otros.
El director hispano-chileno, a pesar de tener una escueta filmografía, posee entre sus obras auténticas joyas que merecerían un estudio más a fondo de manera individual. Pero hoy he venido aquí a hablarles de sus magníficos cortos. Cuatro en total (los nombrados más arriba), y distribuidos entre 1991 y 1995, son un pequeño reflejo de los guiones de algunos de sus posteriores largometrajes.
Así que, sin más dila(ta)ción, os dejo dos de los susodichos para que podáis disfrutarlos en esta tarde de Viernes. TOUCH YOURSELVES!!
Luna (1994)
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