'¿Cuál puede ser la victoria de una gata en un tejado de zinc caliente?Seguramente continuar en él mientras lo resista...'
(Elizabeth Taylor en 'La gata sobre el tejado de zinc', 1948)
Aquel día quiso romper con el pasado. Harto de todo, decidió vaciar su corcho, que a las veces le hacía de cronología vital. Quería eliminar el recuerdo. Comenzar desde cero. Quien sabe si mejor. Quien sabe si peor. Pero de nuevo.
Salió a dar un paseo. Lo de siempre. Auriculares, rap, Special blend y a mojarse. Parecía una metáfora vital. Sin respuesta, como siempre. Demasiadas preguntas, pocas respuestas.
Tras pensarlo mucho llegó a la conclusión de que los recuerdos no pueden borrarse con eliminar todo lo material que nos recuerda a ellos. Que las cicatrices están para algo y que lo realmente complicado es aprender a recordar sin que duela. Que los recuerdos son como 'La gata sobre el tejado de zinc'. ¿Acaso no era una victoria de los recuerdos permanecer en nosotros en contra de nuestra voluntad?
Los recuerdos resisten, pero no continúan...
Juanfran Ortega

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